Bill Gates responde al ‘conspiranoico’ Miguel Bosé | EL BESTIARIO

No tengo nada que ver con un microchip. Es muy estúpido tener que negar esto… Repetirlo tantas veces casi parece que le otorga credibilidad. Lo que hace nuestra fundación GAVI es invertir dinero para comprar vacunas”. El cantante español abandonó a su madre Lucía, su creadora, en su muerte, contagiada con el COVID-19…

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

Estados Unidos se ha convertido en el actual epicentro mundial de la pandemia. Los países de Latinoamérica, una región donde el brote global llegó casi dos meses después de que China confirmara de su existencia (el primer caso positivo se registró en Brasil el 26 de febrero), se encuentran en distintas fases de evolución del contagio. Cada Gobierno ha ido implementando distintas medidas para reducir el impacto del virus en sus sistemas de salud y en sus economías. El flujo de noticias es vertiginoso, cambia todos los días y puede resultar abrumador navegar la información. Para los números de casos positivos y de muertes, se utilizan como referencia los datos en tiempo real del mapa del Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins. Este centro, situado en Baltimore, Maryland, se fundó el 22 de febrero de 1876. Los contagios en Norteamérica superan los dos millones y han fallecido 124.402 personas. Con 2,38 millones de contagios va camino de los 200.000 muertos, mientras su presidente ignora a los científicos. El brote comenzó en el país a finales de febrero y el comportamiento del presidente Donald Trump fue errático y tardío. Nueva York, que es el Estado más golpeado, inició su reapertura este mes junio. Todo el país ha comenzado ya diferentes grados de desconfinamiento. En el medio de la crisis, miles de personas han salido a las calles para protestar por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía. Joe Biden despega en los sondeos frente a un republicano Donald Trump erosionado por la crisis, de cara a las elecciones presidenciales del cada vez más próximo mes de noviembre. El candidato demócrata fue vicepresidente de los Estados Unidos de América desde el 20 de enero de 2009 hasta el 20 de enero de 2017, durante la presidencia de Barack Obama. El rebrote del virus añade problemas al presidente, que acelera su campaña. El repunte de contagios diarios en estados como California (3.893) Florida (3.822), Texas (3.402) o Arizona (3.246) ha vuelto a disparar el cómputo global. Y es que el foco de la pandemia en Estados Unidos se ha desplazado ahora de la golpeada Costa Este a los estados del Cinturón del Sol, como California, Florida, Texas y Arizona, que suman entre los cuatro casi la mitad de nuevos casos en todo el país. Nueva York, donde la epidemia parece ya controlada, se mantiene como el estado más golpeado por la pandemia con casi 400.000 casos confirmados y 31.083 fallecidos, una cifra solo por debajo de Brasil, el Reino Unido e Italia. Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto más de 22.000 personas.

Una mujer coge el micrófono y empieza a gritar fuera de sí. “Cuando Giuseppe Conte -primer ministro italiano- llame por teléfono a Bill Gates y decida inyectar mercurio en las venas conectadas al 5G nos convertiremos en pequeños robots. Y si quieren matarme, todo lo que tienen que hacer es elevar la temperatura de mi cuerpo”. Sucedió en Roma, donde los conocidos como chalecos naranjas se manifestaron para convencer al mundo de que la pandemia es un invento de los poderosos para dominar a la humanidad. Curiosamente, el multimillonario magnate empresarial, informático y filántropo estadounidense, fundador de la empresa de software Microsoft, se encuentra en el centro de la diana de multitud de teorías conspiranoicas sobre la crisis de la COVID-19 y las vacunas. La mayoría de ellas presumen de destapar un supuesto complot por parte de Gates para controlar el mundo a través de microchips o tatuajes digitales. En España el cantante Miguel Bosé, residente temporal en México capital, se reestrena, ahora, como ‘epidemiólogo’, tras perder a su madre, enferma del coronavirus. Aunque la actriz italiana arrastraba desde hace años problemas con sus ‘gripes’ nunca le vacunaron y murió sola… “Se le ha ido la olla al andrógino postfranquista que alucinaba con ser David Bowie…’, comenta la canallada ibérica en las redes sociales, harta de las ‘chorradas’ del hijo del torero franquista Luis Miguel Dominguín, quien se suma a los ‘conspiracionistas’ de la extrema derecha internacional, que tiene en España a los partidos Vox y Partido Popular como portavoces oficiales. “De tal palo tal astilla…”, recoge el refranero español para referirse a las personas que imitan o adquieren algunas características o cualidades de sus padres o del entorno en el cual crecen o se crían.

Miguel Bosé ha emprendido el mes de junio una disparatada campaña en las redes sociales contra las vacunas que se están desarrollando para frenar la expansión del SARS-CoV-2, en la que acusa a GAVI, la Alianza para la Vacunación, de formar parte de una trama internacional para dominar el mundo, y a Pedro Sánchez, presidente de España y miembro del PSOE de ser el “cómplice de este plan macabro y supremacista”. En varios mensajes publicados en sus redes sociales, Bosé desgrana, sin pruebas, la estrategia delirante de esta supuesta red internacional corrupta: afirma que una élite ha creado el coronavirus como excusa para vacunar a la población mundial y poder así implantar a toda la humanidad “microchips o nanobots con el solo fin de controlarla”. “Una vez que activen la red 5G, clave en esta operación de dominio global, seremos borregos a su merced y necesidades”, ha afirmado en Twitter y Facebook, donde tiene 2,5 millones y 3,1 millones de seguidores y amigos, respectivamente. El multifacético o multipolar ‘artista’ señala directamente al presidente del Gobierno español como miembro de esta supuesta alianza del mal por el apoyo público que ha dado a la Alianza para la Vacunación. Además de sumarse al movimiento antivacunas, Bosé, se presenta como miembro de un movimiento ciudadano al que llama ‘La Resistencia’. Durante 2019, Miguel Bosé, el apolítico y andrógino de la ‘Transición Democrática’ en España -su padre torero era amigo del pintor Pablo Picasso, pero mucho más del dictador Francisco Franco y su familia- se estrenó en el mundo de la política internacional y nada menos que con la crisis en Venezuela. El día 22 de febrero participó en el evento Venezuela Aid Live, en el cual participaron artistas como Maluma y Juanes, y causó polémica al referirse a Michelle Bachelet (expresidenta de Chile, actual comisionada de derechos humanos para la ONU y con quien el propio Bosé colaboró en su campaña electoral el año 2005) diciendo que debía “mover las nalgas” y “venir a Venezuela de una puñetera vez” para constatar las condiciones en las que vive la gente del país. La tensión creció en los siguientes meses, con constantes mensajes de Bosé en redes sociales instando a Bachelet a que visitara Caracas, la capital venezolana, algunos más rabiosos que otros. En abril publicó dos videos irónicos en Twitter: uno en el que finge tener pesadillas con la ex mandataria, y otro en el que la busca en un cuarto oscuro con una luz. Incluso viajó a Ciudad de México a buscarla a su hotel, fallando en el intento. Toda esta “persecución” de Bosé a Bachelet provocó el desconcierto de los ‘mass media’ y redes sociales y la burla de muchos fanáticos.

La última semana de este junio de este 2020 era aciaga para los mexicanos, con la pandemia que sigue elevando la cifra de muertos y contagiados; el atentado terrorista contra Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad Pública de Ciudad de México, acaecido en la capital mexicana; y el terremoto en Oaxaca en la costa, en Huatulco. La plebe carcajeaba​ en España, tras liberarse del confinamiento obligatorio o ‘arresto domiciliario’, que les ha permitido superar la batalla del COVID, con las barrabasadas del Bosé… : “Se le ha ido la olla al andrógino Miguelito, el que alucinaba con ser David Bowie en pleno postfranquismo, ahora que ya no estaba ‘su tío’ Francisco Franco’, ‘Patxi’, en mi Eibar natal. Todo esto le ocurría con anterioridad al aristocrático cachorro de sangre azul -Lucía se pintaba, en su retiro espiritual castellano, también de azul, color de la ‘sangre’ de las familias de la realeza europea, incluída la de los Borbones hispanos- cuando le daba, con demasía, al hachís de Ketama, cultivado en la cordillera del Rif, muy cerca de la ciudad de Fez, en el norte de Marruecos; o se le pasaba la mano con las ‘pirulas’ que conseguía en las farmacias de Malasaña en Madrid, de nombre no genérico de ‘Bustaid’, con recetas falsas de la Seguridad Social; y en ocasiones se metía una ‘ajo’, la dietilamida de ácido lisérgico, ​ LSD-25 o simplemente LSD, también llamada lisérgida y comúnmente conocida como ácido, una sustancia psicodélica semisintética que se obtiene de la ergolina y de la familia de las triptaminas y que produce efectos psicológicos, pudiendo ‘viajar’ por el mundo sin tomar un avión, un barco o un tren, alucinando…”. Recuerdo que en una ocasión, en la Plaza de Unzaga de Eibar, estaba tomando un café en la terraza del Txoko, con los eibarreses, el empresario Roberto Ruiz Sarasqueta y el pintor y profesor de la Facultad de Bellas Artes de Bilbao, José Antonio Azpilicueta, cuando se nos acercó un vendedor de ‘ácidos’, ‘estrellas’ o ‘ajos’, ofreciéndonos LSD… “Te lo tomas y te queda la lengua y el cogote -cuello- paralizado durante seis horas”, era la presentación contracultural del producto. “¿No tienes algo más fuerte. No sé algo que te paralice medio cuerpo…”. El ‘camello’ se marchó hacia otras mesas menos exigentes.

Miguel Bosé, vergüenza ajena. La ignorancia es atrevida. No es más idiota el hijo del torero Luis Miguel Dominguín porque no se entrena. Socialmente, ‘Dominguín’ -se decía amigo, otros comentaban que era amante del escritor norteamericano Ernest Hemingway, el de las novelas ‘Fiesta’ y ‘El Viejo y el Mar’ y ‘¿Por quién doblan las campanas? en sus juergas de las fiestas de San Fermín, en Pamplona, Navarra, suspendidas por el coronavirus- fue reconocido por sus romances -muchos ‘fake news’ de Hola, Paris Match, Life…- con figuras como María Félix, Ava Gardner, Lana Turner, Rita Hayworth, Marta Alban, Lauren Bacall, Cecilia Albéniz y Miroslava Stern…Tenía un lema: “No merece la pena conquistar a una mujer de primera si después no se lo puedes contar a los amigos”. Su vástago, en las últimas semanas, ha estado volcado en homenajear a su madre, la actriz italiana Lucía Bosé, fallecida el pasado 23 de marzo. #AzulDeLucia ha sido la etiqueta mediante la que animó a sus seguidores a rendir homenaje a la actriz haciéndose mascarillas azules y compartiendo cualquier tipo de recuerdo sobre ella. Lucía Bosé supo vivir su vida y disfrutarla con pasión hasta el final de sus días, siempre enérgica, sincera y decidida a decir lo que pensaba, dueña de una belleza serena, lejos de la exuberancia de estrellas del cine italiano. Nacida en Milán el 28 de enero de 1931, su niñez tuvo lugar durante la Italia fascista y la Segunda Guerra Mundial, lo que marcó claramente su carácter. Tenía 16 años cuando un grupo de amigas enviaron, sin su conocimiento, una fotografía suya a la preselección del concurso de Miss Italia. Compitió con bellezas como Gianna María Canale o Gina Lollobrigida pero fue ella quien salió con el título oficial bajo el brazo, lo cual le abrió las puertas del mundo del cine.

Dueña de un rostro armonioso y un perfil griego, Lucía Bosé nunca presumió de belleza, ni era una admiradora entregada a la moda, tampoco en su juventud, aunque siempre cedía a alguna coquetería. Nunca lució escotes excesivos, ni faldas más allá de la rodilla, no sucumbió a los dictados de la moda, aunque si algo le sorprendió al llegar a España, en 1955, fue lo limitada que estaba la “libertad de la mujer”, lo que le causó “una impresión muy negativa, por ejemplo, las mujeres casi no podían usar pantalón”, dijo en alguna entrevista, rememorando aquella época. El éxito la llevó a España, contratada por Juan Antonio Bardem para rodar ‘Muerte de un ciclista’ (1955), una visita que daría un giro a su vida ya que durante una fiesta celebrada en la Embajada de Cuba, conoció a Luis Miguel Dominguín con quien contrajo matrimonio ese mismo año y tuvo a sus tres hijos. Sin embargo, en 1967 protagonizan una polémica ruptura por una supuesta relación extramatrimonial del diestro. El divorcio de Lucía y Luis Miguel fue una noticia explosiva en la sociedad española de la dictadura de Franco. “El motivo fue el de siempre. Me cansé de cuernos, porque era la mujer más cornuda de España”, diría años después la actriz en una entrevista. El pintor Pablo Picasso y el torero Luis Miguel Dominguín mantuvieron una estrecha amistad durante 15 años. Pero el polémico divorcio del diestro y Lucía Bosé hizo que el artista tomara parte por la italiana, rompiendo su vínculo con el que había sido su gran amigo. De su matrimonio con el torero Luis Miguel Dominguín nacieron tres hijos: Paola Dominguín, Lucía Dominguín y Miguel Bosé, a quien la exmiss ayudó en la sombra en los inicios de su carrera. Lucía sentía predilección por su hijo Miguel. Desde el principio se implicó en su carrera artística, creando su club de fans, confeccionando sus camisetas o cuidándole cuando enfermaba. Ella misma le ha definido como su “creación”. Aunque nunca ha renegado de sus orígenes y adora su tierra natal, Lucía estableció su residencia en España, donde pasó 60 años de su vida, desde su matrimonio con Dominguín hasta su reciente muerte. Firme defensora de la libertad, la actriz trató de inculcar a sus hijos esos valores. “Los hijos deben volar solos, librarse de la madre y huir de su protección y sus consejos. Debes equivocarte, jugártela y pasar frío y hambre”, declaró a ‘Vanity Fair’. A partir de los años 50, Lucía vivió su época dorada como actriz, participando en una treintena de películas -la mayoría en Italia- con directores de la talla de Michelangelo Antonioni o Federico Fellini.

Las joyas tampoco la cautivaban. Lejos de los caprichos y excentricidades de otras actrices de la época a las que les gustaba lucir diseños cuajados de brillantes, la madre de Miguel Bosé, en su juventud utilizaba pendientes sencillos y, como complemento, cedía a los collares de perlas de varias vueltas en momentos señalados. Su extraordinaria belleza y su forma de vestir, además de influenciar a otras miles de mujeres de todo el mundo, sedujo a muchísimos hombres. Su cambio a esa sobriedad en el estilo llegó en 1997 -un año después de la muerte de Dominguín- el momento en el que su nieta Bimba Bosé le tiñó el pelo de azul, tras muchos cambios y pruebas. Un color que ha llevado hasta el final de sus días y que supuso un cambio significativo en su estilo. El tono azul de su pelo condicionaba su vestuario, que aderezaba con caftanes de azul intenso, y con el que incluso llegó a pintar el portón de entrada de su casa de Brieva (Segovia), en la fría y siberiana meseta castellana, en España. Desde que su hijo, Miguel Bosé, triunfara en el mundo de la música, Lucía se fue alejando de las pantallas para dedicarse a otras facetas como la pintura. Vivía retirada desde hace años en la pequeña localidad segoviana de Brieva, pero siempre que podía acompañaba a sus numerosos descendientes en la presentación de sus proyectos artísticos. Lucía Bosé, de 89 años, murió a causa de coronavirus, dio a conocer el ‘Amante Bandido’ horas después. Toda España estaba ya informada el mismo 23 de marzo, gracias a otras fuentes allegadas… “Queridos amig@s … os comunico que mi madre Lucía Bosé acaba de fallecer. Ya está en el mejor de los sitios”, escribió Miguel Bosé en su cuenta de Instagram, como siempre tarde. Con el torero papá que tuvo, no se le puede pedir más al primogénito de Dominguín. Se salvó gracias a su Lucía mamá, a quien nunca vacunaron y le llevó el coronavirus, más sola que la una. ‘Celtiberia Show’, del insigne periodista español Luis Carandell.

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