AGENCIAS

VIENA.- En América del Norte, y en especial en Estados Unidos, las muertes por consumo de drogas se incrementaron en 2020, cuando la pandemia de COVID afectó negativamente la capacidad de las autoridades y el sistema sanitario de proporcionar un tratamiento adecuado a los drogodependientes.

Al mismo tiempo, en la región “iban en aumento” el tráfico y el consumo de “fentanilo, cocaína y metanfetamina”, informó este jueves la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), el órgano de la ONU encargado de velar por el cumplimiento de los tratados antidrogas.

Su informe anual habla de “crisis” al resumir la situación en Norteamérica, marcada por los estragos que está causando el abuso de opioides.

“Las sobredosis y las muertes siguen alimentando una crisis en materia de drogas en la región (…) La amenaza de los opioides sigue estando en niveles epidémicos, con el aumento de la toxicidad de los medicamentos fabricados ilícitamente”, resalta la Junta.

La pandemia del coronavirus ha empeorado aún más las cosas, afectando la oferta de las sustancias ilícitas, “su calidad, su grado de contaminación, su potencia y su costo”.

Además, “ha exacerbado la vulnerabilidad de los consumidores de drogas a los efectos negativos en la salud”, dificultando el acceso a los medicamentos para los trastornos causados por el consumo de opioides.

Las personas en centros penitenciarios, las mujeres y los adolescentes se contaron entre los grupos “afectados de manera desproporcionada por el consumo de drogas y los problemas de salud”.

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