Así nos vemos

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El tercer año…

Edgar Prz

Serían las 5 de la tarde cuando los 25 autobuses rentados que trasladaban a la delegación de Quintana Roo con gente de los 11 municipios surcaban la carretera 307 rumbo a la Ciudad de México. Aron, Lucio, José, Laura y otros sentados contemplaban cómo los pasajeros con educación habían ocupado sus asientos, maletas, bolsas con suéteres y chamarras para protegerse del frío.

Iban con la ilusión de presenciar un evento multitudinario de Morena, el mensaje a la nación del tercer año de labores de AMLO, impregnarse de ese olor y color que los militantes de ese partido tienen, de la euforia que demuestran y de la algarabía que los envuelve por estar en el poder y por ser seguidores (oledores) del Presidente..

Llevaban cartulinas, mantas para demostrar su apoyo a Mara y al Comité Estatal de Morena, con eso dejaban ver quién financiaba la expedición y de qué pie cojeaban. Sacando números fue una buena lana la desviada para estar presentes, ya que además de la renta de los autobuses, el dinero para las comidas por las tantas horas de viaje, el hospedaje y otros gastos para cerca de mil gentes, mientras en varios municipios los cerros de basura te dan la bienvenida…

Hablamos de la tropa que hizo el viaje por carretera, ya que los “fifis» dirigentes y funcionarios, abandonando sus labores, viajaron por avión, o sea que hay niveles, la 4T no ha eliminado las diferencias y estas muestras que tanto han sido criticadas y exhibidas, hoy vemos que siguen teniendo vigencia.

Mientras ellos viajaban el Teqroo, Tribunal Electoral, les asestaba un tremendo golpe y ordenaba que la dirigencia estatal debería privilegiar y respetar la paridad de género en la integración de su Comité Estatal, ya que actualmente son dos masculinos quienes ostentan la Presidencia y la Secretaría General, uno de ellos tendrá que irse y con ello se esfuman sus sueños e ilusiones  por sentirse PAN Grande en el proceso electoral o ser tirador natural a una diputación local.

Ambos ya habían manifestado su preferencia por un aspirante que sigue en el área de los pits y no arranca, eso no presagiaba una lucha equitativa, un piso parejo como siempre ha reclamado Marybel Villegas.

La delegación de Quintana Roo, ya en la Ciudad de México, desde las tres de la tarde se trasladó al Zócalo para tratar de ubicarse en buen lugar. Esa plancha de acero albergó según los cálculos a poco más de 200 mil gentes, muchos del interior del país y la enorme mayoría del ex-DF y la zona conurbada del Estado de México.

Con el número de población que tienen no había ninguna necesidad de acarrear gente de otros estados, con ellos les basta y sobra, además la Ciudad de México es gobernada por Morena. Sólo demostraron que las mañas y acciones priistas no se olvidan y se siguen replicando.

AMLO estuvo en plan de torero, de gran maestro, daba verónicas, pases de pecho y la tropa gritaba, enloquecida con lo que escuchaba. Estaba en su cancha, haciendo lo que más le gusta, hablar y comunicar sus acciones con enjundia y pasión.

Habló 70 minutos en donde dio un repaso de todos sus proyectos emprendidos, desde la bronca del Covid hasta el aumento salarial del 22%, el  cual pasó de 141 a 173 pesos que fue de los aplausos más sonoros. Que se cuiden las queridas…

Enumeró sus obras de gobierno que transformarán el rostro del Sureste y dijo que con el ahorro generado en la obra del Aeropuerto Felipe Ángeles alcanzó para pagar indemnizaciones y financiar el Tren Maya, todo es posible por el combate a la corrupción, “se gobierna con el pueblo, eso es la democracia”.

Quizás los datos no concuerden, pero hasta en la mentira la gente le cree al Presidente. El  clímax del evento se dio al término, gritos, vítores, aplausos, fotos, selfies, todo se conjugaba en una experiencia increíble. La gente empieza a retirarse y la plancha de acero va a requerir una buena limpieza para que recupere su lozanía. Los viajeros volvieron a sus hoteles, noche libre, semáforo verde,  presagio de visitar Garibaldi y meterle algún alipús al cuerpo para soportar el frío. 

Todo esto es un déjà vu de la era priista, cerca de un día de viaje para asistir a un evento y luego el paseo, el disfrute total, todos van con gastos pagados y el dinero es lo de menos. ¿Será que las cosas han cambiado? ¿Será que la idolatría bien vale un largo viaje? ¿Será que echarles la culpa a los actores pasados es pura retórica? Ante la evidencia no cabe el silencio…

Mejor seguiré caminando y cantando “nunca es suficiente para mí, porque siempre quiero más de ti. Yo quisiera hacerte más feliz, hoy, mañana,  siempre hasta el fin. Mi corazón estalla por tu amor…»

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