Alito sigue en su laberinto – Desde el Rincón

Inosente Alcudia Sánchez

Después de varias semanas bajo intenso bombardeo, el presidente del CEN del PRI y los estrategas revolucionarios estarían listos para su desembarco en Normandía: algo así como agarrar al toro por los cuernos, enfrentar con firmeza a los denostadores y lanzar la mejor y más poderosa campaña mediática desde los tiempos de Solidaridad. Eso esperaban quienes conocen el eficaz pragmatismo del líder y reconocen la inteligencia política que lo llevó a presidir el partido histórico de la Revolución Mexicana. Alito, dicen los expertos, tenía que reinventarse, decir borrón y cuenta nueva a los ataques, presentarse ante los mexicanos con la entereza de un dirigente que es capaz de reponerse al temporal de estos días y mostrar que “no está en bancarrota política”, diría el periodista Loret de Mola. Pero, no, salió con una ocurrencia que nadie tomó en serio.

Muy enredadas deben verse las cosas desde el edificio de Insurgentes Norte y bastante grave ha de ser la realidad que perciben en el CEN del PRI para exponer, al principal dirigente de la oposición, al escarnio nacional. Un amigo imagólogo se detuvo en la escena: el líder de las grandes escenografías apareció casi solo, rodeado de desconocidos que, además, tenían el gesto de asistir a un velorio. Muchos coinciden que la rueda de prensa, igual que el tema, fueron improvisados por la urgencia de anticiparse a la difusión de otro audio ilegal anunciado por la gobernadora Sansores. En defensa de la fallida estrategia priista, diré que no podía preverse que en el “Martes del jaguar” se expondría, sin rubores, la presunta forma en que apuradamente la candidata de Morena y PT ganó la elección del año pasado: con la candidez más sincera, el invitado estrella al programa narró cómo fue que él y su esposa, supuestamente, votaron en dos ocasiones por la ahora gobernadora. Esta fue la nota principal, la que se llevó la noche, provocó carcajadas y mandó a segundo término el audio de Alito, pero que no generó mayor bulla en los medios.

Desde luego que parte del trabajo de los líderes y partidos de oposición es confrontar al gobierno y hacer propuestas, legislativas o de políticas públicas, para enfrentar los graves problemas que padece nuestro país. A todas luces, la administración del presidente López Obrador no corregirá ninguna de sus políticas y es necesario comenzar a perfilar un modelo de restauración institucional y de programas urgentes para atender el previsible profundo deterioro social, económico, político y cultural en que encontrará a México el próximo titular del Poder Ejecutivo federal. Pero, de eso, a plantear ideas totalmente desaforadas y de nula factibilidad, hay mucha diferencia. Salir con una propuesta como la presentada por Alejandro Moreno exhibe falta de seriedad y carencia de la visión que se esperaría de un personaje de su nivel: “Alito se clavó un clavito… en el coco”, tituló su artículo Carlos Marín en Milenio; “Es una barbaridad”, dijo María Amparo Casar de Mexicanos Contra la Impunidad y la Corrupción; es una “mensada” fruto de la desesperación, calificó Edna Jaime de México Cómo Vamos; “ha comenzado a operar más allá de sus cabales”, diagnosticó López Dóriga. Los coordinadores parlamentarios de los otros partidos ya han anticipado su rechazo a la idea de iniciativa de ley. Con esta metida de pata, entonces, creo se desperdició una oportunidad de relanzar al presidente del PRI como un líder de potencia nacional, y de recuperarse de la andanada de audios con que lo está vapuleando –por goteo- la gobernadora de Campeche.

Ciertamente, es indispensable un cambio en el discurso y en la narrativa; Alito tiene que salirse de la esquina en que lo arrinconaron los audios ilegales y comenzar a reconstruir la imagen del personaje de anclaje nacional que, sin duda, ejercerá un papel protagónico en las definiciones del 2023 y el 2024. Todos sabemos que el capital (y el control) político con que cuenta al interior del PRI no es menor y puede constituir una base poderosa desde la cual contener y revertir los daños que le han infringido a su imagen.

¿Quién tomará en serio a Alito, después de la vacilada del martes?, cuestionan en un chat. Me parece que en la vorágine de malas noticias que, desafortunadamente, inunda la vida nacional, esa rueda de prensa no aguantará más de lo que duran “dos peces de hielo en un whisky on the rocks”, cantaría Sabina, y lo mismo sucederá con los audios que, además, han perdido notoriedad y carecen de valor jurídico. Al interior del PRI, deben revalorar la relevancia del partido y de su presidencia como instrumentos estratégicos para potenciar la coalición y contener a la cuarta transformación. Los ataques perseguirán a Moreno Cárdenas mientras se sostenga como líder opositor, pero hay que minimizar los daños. Por lo pronto, ha declarado que está dispuesto a terminar su periodo al frente del partido, así que es preciso reconocer que su imagen política, la marca “Alito”, ha comenzado a tener rendimientos decrecientes y, acercándose los tiempos electorales, podría llegar a ser un pasivo para Va por México, por lo que es urgente abandonar el laberinto.

Ser disruptivo no es ser irracional. Ser creativo no significa despreciar la inteligencia. Y es que, si la idea era soltar un señuelo para distraer a la opinión pública del contenido del “audio de la semana”, pues imaginen lo que tendremos que escuchar y ver cada vez que la gobernadora Sansores anuncie la difusión de un nuevo audio. En el PRI, las cosas están para dejar de ser reactivos y comenzar a ser proactivos. Al fin que ya lo dijo el presidente: “lo mejor es lo peor que se va a poner esto”.