AGUAKAN, VENENO A DOMICILIO

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Aunque se vende como agua potable, el líquido que llega a los hogares a precios de oro dista mucho de ser apto para consumo humano, exponiendo a la ciudadanía a permanentes riesgos de salud con la permisividad cómplice de Cofepris y Profeco

SALVADOR CANTO

Para la Dirección Quintana Roo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el vital líquido que se suministra a la población como agua potable sólo está desinfectado mediante la aplicación de cloro en cualquiera de sus presentaciones, gas, líquido o pastillas, por lo que su consumo en esas condiciones podría ser de alto riesgo.

Sin embargo, para la concesionaria Aguakan que presta el servicio de abastecimiento en Playa del Carmen, Puerto Morelos, Isla Mujeres y Cancún, el agua que llega hasta el medidor de los hogares (afuera de las casas) se encuentra en óptimas condiciones y cumple con todos los estándares de calidad, pero le piden a la población que cuiden y limpien las instalaciones en sus hogares como tuberías, cisternas y tinacos, pues con ello no garantizan que en esas condiciones se pueda consumir.

Pero en realidad, ¿el agua que llega a las viviendas es potable y es apta para consumo humano?, esa fue la pregunta que El Despertador de Quintana Roo le hizo a instancias como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en la entidad, pero la dependencia a cargo de Miguel Pino Murillo hizo caso omiso pese a la insistencia, pues es evidente que el agua potable no es tal, como se cobra en los recibos, y por esa razón dicha dependencia se convierte en cómplice de lo que podría ser un gran riesgo para la salud.

La calidad del agua es un término usado para describir las características químicas, físicas y biológicas, y en ese sentido, es claro que el agua potable que se suministra en Quintana Roo, particularmente en los municipios donde opera la concesionaria Aguakan, no es apta para consumo humano de manera directa, incluso en los municipios donde el prestador del servicio es la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA).

De acuerdo al departamento de difusión de la Conagua, en un correo enviado a El Despertador de Quintana Roo tras la petición de información respecto a los últimos estudios hecho por ellos sobre la calidad del agua, se explicó que por el momento carecen de un programa directo para el monitoreo de la calidad del agua que se suministra a la población como agua potable.

No obstante, dejaron en claro que en el mejor de los casos a través de las hoy denominadas acciones de desinfección dentro del Programa de Agua Potable, Drenaje y Tratamiento (Proagua), antes Apartado Agua Limpia, el Gobierno Federal canaliza recursos al Gobierno del Estado (Secretaria de Salud) para la determinación de análisis bacteriológicos en diferentes puntos de las redes de distribución de las principales ciudades del Estado, acción que no se ha realizado desde el 2019.

“Básicamente lo que hacemos ya sea a través de dicho Proagua o de manera directa, es la determinación del cloro residual en las mismas redes para garantizar que éste se encuentre dentro del rango de 0.2 a 0.5 ppm con lo cual en teoría se garantiza una adecuada desinfección del agua”, se explicó.

De igual manera, se agregó que la obligación de verificar el cumplimiento de la NOM 127-SSA1-1994 relacionada con los límites permisibles de calidad y los tratamientos de potabilización del agua para uso y consumo humano que deben cumplir los sistemas de abastecimiento públicos y privados, o cualquier persona física o moral que la distribuya en todo el territorio nacional, recae en la Secretaría de Salud y “es de todos sabido que para el caso de Quintana Roo, el agua suministrada presenta problemas de dureza”, se afirmó.

En ese contexto, es claro precisar que el agua dura no es apta para el consumo humano, ni animal e incluso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) así lo establece.

El criterio principal para que el agua se considere apta para el consumo humano no solo es que esté limpia y sea salubre, sino además que no contenga microorganismos o parásitos que supongan un riesgo para la salud de las personas.

 

Agua de la llave, peligrosa

 

De forma directa, no hay pruebas sencillas para saber si el agua que llega a los hogares a través de las tuberías es potable, pues se tienen que hacer estudios en un laboratorio especializado en donde se lleven a cabo las pruebas de compuestos y todos los microorganismos que pueda tener.

Sin embargo, la mayor parte de la población, si no es que toda, no confía en el agua potable que le llega a sus domicilios para su consumo directo, pues hay casos en donde despide un fuerte olor a cloro, y en muchos más hasta un mal aspecto por lo que únicamente la usan para lavar ropa, bañarse y otras actividades propias del hogar.

“Yo prefiero comprar agua de garrafón, aunque me cueste más cara, pero primero está mi salud y la de mi familia y la verdad creo que el agua que nos venden ni siquiera es potable, sino sólo clorada”, comentó María Arroyo, vecina de la céntrica supermanzana 25 de Cancún.

De acuerdo con la doctora Micaela Pérez, cuyo consultorio se localiza en la avenida Nichupté, el consumo de agua no tratada, mejor conocida como agua bruta o cruda, puede causar enfermedades como irritación de estómago, gastrointestinales, problemas cardiacos, y en el peor de los casos infertilidad y aborto en las mujeres.

Platicó que esto ocurre porque las bacterias se desarrollan fácilmente en el agua y la contaminación puede darse por la ingestión de agua no potable, por el contacto directo con el agua de las alcantarillas o a través del consumo de alimentos no esterilizados.

“Desde mi punto de vista, el agua que llega de las tomas directas a la casa no se debe de consumir de forma directa, tiene que pasar por otros filtros y lo más recomendable es la purificación”, explicó.

Es importante señalar que en la zona sur, además de Cozumel y Lázaro Cárdenas en la zona norte, el suministro del agua es a través de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), mientras que en Benito Juárez, Isla Mujeres, Solidaridad y Puerto Morelos, está concesionada a la empresa Aguakan y en todos los casos, los riesgos de consumo directo del vital líquido que “se vende” como potable, es de alto riesgo.

Y es que el problema en torno a la mala calidad del agua no es exclusivo de Quintana Roo, sino en prácticamente todo el país, lo que provoca la desconfianza de la población en beberla o usarla de manera directa, por ello ahora proliferan las empresas de agua embotellada que generan otra serie de problemas ecológicos y de mal manejo del vital líquido.

 

Cofepris, omisa y cómplice

Pese a que se trata de la misma agua que llega a los domicilios, únicamente que ahora atraviesa por una serie de filtros de purificación e incluso un proceso denominado ósmosis inversa –que consiste en forzar el paso del agua a través de una membrana semipermeable, reteniendo las sales contenidas y purificando el agua, cuya técnica permite eliminar entre el 96 y 99 % de los contaminantes incluyendo sales, minerales, colorantes y ciertos metales y que en esencia ya la hace posible para consumo humano–, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha clausurado de enero a la fecha al menos 35 dispensadores de al menos 400 que existen en la entidad.

Tan sólo en Cancún, 20 de estos negocios fueron suspendidos por no cumplir con la calidad que debe tener para su consumo y sus propietarios han sido obligados al pago de multas que van desde los 15 y hasta los 18 mil pesos por poner en riesgo la salud de la ciudadanía.

Alberto Buenfil, quien es propietario de al menos tres dispensadores entre Tierra Maya y Villas Otoch Paraíso y que fue uno de los afectados por Cofepris, explicó que el agua que ellos utilizan es provista por Aguakan mediante “pipas especializadas” y en ese sentido, sostuvo que “se trata de la misma agua que llega a los domicilios, sólo que la de nosotros es traída por pipas”.

Además –agregó-, contamos con los equipos de purificación que permiten que el agua sea apta para consumo humano directo.

El Despertador de Quintana Roo buscó en reiteradas ocasiones al titular de la Cofepris, Miguel Pino Murillo, tanto vía telefónica como por mensajes –los cuales sí leyó pero no contestó–, para que diera una opinión respecto a la calidad del agua y qué medidas toman como autoridad sanitaria reguladora.

En ese sentido, es claro que tanto la concesionaria Aguakan como CAPA son intocables para la Cofepris, a pesar de que existen múltiples señalamientos de que el agua potable que suministran no es apta para el consumo humano en esas condiciones.

Aguakan argumenta que “el agua que llega a los domicilios es potable, pero para asegurar su calidad una vez que se almacena en las casas es indispensable mantener muy limpias tuberías, tinacos y cisternas, pero para mayor tranquilidad se le puede agregar alguna solución desinfectante o hervirla”.

De hecho, afirman que cada mes realizan más de 5 mil análisis fisicoquímicos y microbiológicos de muestras de agua desinfectada tomadas en distintas partes de los municipios (zonas de captación, cárcamos de rebombeo y tomas domiciliaras) para monitorear la calidad del agua y asegurar el cumplimiento de las NOM 127 y 179 que establece la Secretaría de Salud.

Un técnico de la Jurisdicción Sanitaria Número Dos, de manera extraoficial reveló que el cloro que se le pone al agua para potabilizarla se evapora y, cuando se pierde, vuelve a haber riesgo de contaminación con microorganismos.

 

Congreso estatal determina las tarifas

En medio de todos los reclamos que con justa razón emiten ciudadanos por un mal servicio y además caro por el consumo de agua potable (que sólo es clorada), alcantarillado y saneamiento en los municipios donde opera la concesionaria Aguakan, tema que se convierte en bandera electoral cada vez que hay elecciones, la realidad es que dicha empresa lo único que hace es cobrar lo que el mismo Congreso del Estado y CAPA les autorizan mes con mes.

En la entrevista realizada la semana pasada por El Despertador de Quintana Roo con el expresidente municipal de Benito Juárez, Carlos Cardín Pérez, en cuya administración se dio la primera concesión de Aguakan, afirmó que se trata de un tema que siempre despierta polémica política, pero dejó en claro que las tarifas que se cobran son impuestas por el mismo Congreso del Estado y CAPA.

Es decir, las tarifas de agua potable y sus incrementos no dependen directamente de Aguakan, sino que están determinados por la ley estatal “a modo” aprobada por los diputados, la cual también otorga a la concesionaria la facultad de limitar o suspender el servicio a sus usuarios, sin importar que con ello se violente el derecho humano universal del acceso al agua.

Y en efecto, por disposición del Congreso del Estado, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) es el ente que determina las tarifas que los ciudadanos pagan por el servicio de agua potable de acuerdo al tipo de uso, ya sea doméstico, comercial, industrial y hotelero.

Esto se hace con  base en la Ley de Cuotas y Tarifas para los Servicios Públicos de Agua Potable, Alcantarillado, Tratamiento y Disposición de Aguas Residuales del Estado de Quintana Roo y no es que Aguakan suba el costo porque ellos quieren, sino porque así lo establece la propia ley estatal.

Por ejemplo, el artículo 7 de dicha ley establece que el monto de las cuotas y tarifas se actualizarán mensualmente en la misma proporción en que lo haga el índice nacional de precios al consumidor que publique el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en el Diario Oficial de la Federación. Adicionalmente, las tarifas de consumo doméstico, comercial, industrial, hotelero, de servicios generales a la sociedad y parques acuáticos, podrán ser actualizadas cada vez que exista un incremento en el costo de la energía eléctrica, aplicándoles el porcentaje resultante de multiplicar un factor del 30% al incremento porcentual de la energía eléctrica.

El artículo 8 es claro al exponer que los usuarios de los servicios de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales estarán obligados a pagar por los servicios recibidos, conforme a las cuotas y tarifas y en los plazos establecidas por esa Ley.

Y dentro de todo este contexto, aquella frase establecida dentro del artículo 4 Constitucional, párrafo 6, en donde se reconoce que “toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible”, al menos en Quintana Roo no se cumple por determinación de los propios diputados que son precisamente quienes deberían velar por el cumplimiento de este derecho humano, porque la ley local en su artículo 25 establece que el prestador del servicio podrá suspender o limitar el servicio.

Es de resaltar que en la actualidad Aguakan tiene una concesión hasta 2053, luego de una extensión de 30 años más que le fue otorgada antes del vencimiento de la anterior (de 1993 al 2023) por el gobierno de Roberto Borge Angulo mediante un pago de 1 mil 80 millones de pesos, avalada por los diputados de la XIV Legislatura y por los entonces alcaldes de Isla Mujeres, Agapito Magaña Sánchez; de Solidaridad, Mauricio Góngora Escalante; y de Benito Juárez, Paul Carrillo de Cáceres.

 

La simulación de la Profeco

A dos años de que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) anunció el inicio de un proceso de trabajos de examinación y pesquisas contra la compañía DH Aguakan, encargada de proporcionar el servicio de abastecimiento de agua potable, debido a cobros desmedidos y cargos improcedentes, los cuales contemplan la apertura de un procedimiento legal, hasta la fecha la dependencia conciliadora no ha informado sobre los resultados.

De hecho, el entonces titular nacional de la Profeco, Ricardo Sheffield Padilla –hoy candidato de Morena a la presidencia municipal de León, Guanajuato–, quien participó en la asamblea de la instalación del Consejo Consultivo del Consumo en Quintana Roo en abril del 2019 en donde integrantes y miembros de la cúpula empresarial y hotelera del estado emitieron fuertes señalamientos contra la concesionaria, reconoció que Aguakan es el prestador de servicios que más quejas acumula en la entidad.

El Despertador de Quintana Roo buscó al delegado de la dependencia para conocer la actualización de información respecto a este tema, pero se informó que por cuestiones electorales no estaban dando entrevistas.

No obstante, se sugirió enviar las preguntas a la responsable del departamento de educación y divulgación, Ana Laura Castillo, quien pidió se le enviara por correo la solicitud, misma que recibió, pero no contestó lo solicitado.

Técnicamente se ha informado en múltiples ocasiones que Aguakan encabeza la lista de quejas de consumidores, muy a la par de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por cobros indebidos y en donde los puntos señalados establecen que los medidores registran un alto consumo cuando en realidad lo que fluye a través de las tuberías es aire.

 

Consulta popular contra de Aguakan, puro circo

Dentro del proceso electoral vigente, donde han surgido voces que piden realizar una consulta popular para determinar el futuro de la empresa Aguakan, el Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo) en sesión extraordinaria declaró procedentes las solicitudes presentadas por ciudadanas y ciudadanos de los municipios de Benito Juárez, Isla Mujeres, Puerto Morelos y Solidaridad, consistente en someter a consulta la pregunta: ‘¿Está usted de acuerdo que, la empresa Aguakan continué (sic) prestando el servicio concesionado de agua potable, alcantarillado y saneamiento?’

Para ello, solicitó una ampliación presupuestal de 21 millones de pesos al Gobierno del Estado, el cual, a través de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), sugirió que el órgano electoral lleve a cabo la consulta con el presupuesto que le fue asignado para este año, debido a las condiciones económicas adversas que atraviesa el Estado a consecuencia de la pandemia.

Inconforme con la negativa, el Ieqroo interpuso un Juicio Electoral contra Sefiplan ante el Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo), que dio por válido el argumento del gobierno estatal y ordenó al instituto utilizar sus propios recursos para pagar la consulta, al considerar que cuenta con el dinero suficiente para hacerlo. El presupuesto del órgano electoral para 2021 es de más de 360 millones de pesos.

Sin embargo, el Ieqroo salió apenas el pasado 7 de mayo a decir por medio del consejero Juan César Hernández Cruz que ante la falta de recursos y la premura de tiempo, pues faltan menos de 30 días para la jornada electoral, la consulta ciudadana no se podrá realizar el 6 de junio.

Si bien aclaró que no se cancela, al no contar con los recursos solicitados al Gobierno del Estado es complicado realizarla en esa fecha y para ello, en cualquier momento se deberá emitir un acuerdo al respecto, dijo.

El tema, mientras tanto, escaló ya a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, máximo tribunal en materia electoral del país, que deberá resolver un nuevo juicio interpuesto por el Ieqroo en contra de la sentencia del Teqroo y para que se ordene al Gobierno de Quintana Roo entregarle los recursos financieros que exige para realizar la consulta pública.

Y justo en este estira y afloja de las autoridades, como un lobo con piel de cordero, la concesionaria busca ahora granjearse la simpatía de la ciudadanía con la implementación de programas de acercamiento con la gente con módulos en tianguis y en los domos de diversas regiones para atender dudas y apoyar con trámites a la población.

 

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Las principales características del agua son comunes a sus diferentes tipos, pero el agua potable resulta muy particular debido al consumo humano que se hace de ella y sus implicaciones en la salud. Además de tener en cuenta la calidad del agua para medirla, para considerar que cierta agua es potable se debe evaluar una serie de características concretas:

 

  • Debe ser limpia y segura. Para su consumo y su uso en la producción de otros alimentos no puede presentar ningún riesgo de contraer cualquier enfermedad.
  • Debe ser incolora. El agua potable ha de ser transparente, aunque a veces, por el cloro, pueda parecer blanquecina.
  • Debe ser inodora. No puede incluir nada en su composición que pueda generar olor en ella.
  • Debe ser insípida. No puede tener sabor. Si lo tiene, existe algún elemento en la composición que lo está generando.
  • Carecer de elementos en suspensión. El agua potable no puede presentar turbiedad alguna, salvo aquella que provoque la presión de las tuberías. En este caso, deberá desaparecer en un breve lapso de tiempo.
  • Libre de contaminantes orgánicos, inorgánicos o radiactivos.
  • Mantener una proporción determinada de gases y sales inorgánicas disueltas.
  • No debe contener microorganismos patógenos que puedan poner en peligro la salud. Para ello se deben realizar análisis exhaustivos sobre la concentración de bacterias coliformes y otras de origen fecal.
  • Mantener una proporción determinada de gases y sales inorgánicas disueltas

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Las enfermedades más comunes por consumir agua no purificada:

  • Hepatitis A: es la enfermedad del hígado altamente contagiosa, si no se trata puede evolucionar y ser fatal, la hepatitis se transmite a través del contacto con heces contaminadas. En éste caso, con la ingestión de agua contaminada con microorganismos de origen intestinal.
  • Giardiasis: es una infección del sistema digestivo causada por el parásito guardia intestinalis, se transmite por medio del consumo de alimentos/agua contaminada por heces que contienen quistes del parásito.
  • Disentería amebiana: infección causada por el protozoario entamoeba histolytica, que se instala en el intestinos impide la absorción de nutrientes importantes para el organismo, su transmisión es a través de consumo de alimentos/agua contaminada por heces que contienen quistes maduros amebianos.
  • Fiebre tifoidea: enfermedad infecciosa causada por la bacteria salmonella typhi y su transmisión es a través del consumo de agua/alimentos contaminados con el parásito.
  • Cólera: infección que ocurre en el intestino, causado por una bacteria que puede estar presente en agua contaminada/alimentos, que produce unas toxinas que desencadenan los síntomas de la enfermedad.
  • Ascaridiasis: es una parasitosis causada por el parásito áscaris lumbricoide, el cuál habita, se desarrolla y multiplica en el intestino. Ésta enfermedad se transmite a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados con los huevos del parásito.

 

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