AGUA: DAÑO IRREVERSIBLE

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La contaminación al acuífero de la península de Yucatán se ha acelerado en los últimos años, sin que haya una acción contundente de las autoridades de los tres niveles de gobierno, a pesar de los llamados de especialistas por las enormes y evidentes afectaciones

 

SALVADOR CANTO

No obstante que la Península de Yucatán es una de las zonas más ricas en agua del país y a nivel región ocupa el primer lugar en recarga del acuífero, con un volumen anualizado de 35 mil 316 hectómetros cúbicos (hm3), de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para la ONG​ ambientalista internacional Greenpeace, en México más del 70 por ciento de los cuerpos de agua presentan algún grado de contaminación, lo que ocasiona graves problemas de disponibilidad y acceso a este líquido vital.

De los últimos 15 años a la fecha, la contaminación en los ríos subterráneos, cavernas y cenotes entre Campeche, Yucatán y Quintana Roo que son una zona kárstica ya son más que evidentes, por lo que investigadores y especialistas han alertado a autoridades federales, estatales y locales del impacto irreversible que se está generando por esta situación.

En Yucatán existe un grave problema por la operatividad de más de 250 granjas porcícolas, que si bien constituyen uno de los principales activos económicos de la entidad, muchas de ellas operan fuera de la ley por la falta de medidas ambientales, aunado a que varias están en zonas de conservación, lo que conlleva a una afectación al equilibrio ecológico de toda la península.

De hecho, en la actualidad hay una polémica por el proyecto de una “mega granja”, misma que ya llegó a manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) debido a la existencia de una serie de amparos interpuestos por comunidades indígenas, además de que el caso ya es revisado también por el Senado de la República e incluso dos legisladores, entre ellos la quintanarroense Laura Susana Martínez Cárdenas, acudieron recientemente a una reunión para escuchar los argumentos de los empresarios interesados y obtener un panorama más amplio de la situación.

Mientras, en Quintana Roo el problema mayor es la falta de un drenaje adecuado, que es prácticamente nulo tanto en los municipios en donde la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) es el ente responsable e incluso en donde la empresa particular Aguakan tiene la concesión (Benito Juárez, Isla Mujeres, Puerto Morelos y Solidaridad), lo que provoca que las  aguas residuales de desarrollos urbanos y desechos orgánicos de comercios, así como de asentamientos irregulares, se vayan directo al manto acuífero.

Tan solo la organización Circulo Espeleológico del Mayab ha encontrado en todo el corredor de la Riviera Maya al menos 14 ductos de agua residuales hasta 70 metros debajo de la tierra en  Puerto Morelos, Playa del Carmen, Cozumel, Akumal y Tulum, aunado a que en Cancún aún existen descargas hoteleras que se van directamente hacia la laguna Nichupté sin que nadie diga o haga algo al respecto.

En la parte ambiental, el mal tratamiento de las aguas negras en Quintana Roo refleja ya un colapso en uno de los ecosistemas marinos más importantes del mundo, el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), el cual es una barrera coralina que se extiende por más de mil kilómetros en el Caribe, entre México, Belice, Guatemala y Honduras, y que desde el 2018 padece una enfermedad letal conocida como ‘síndrome blanco’.

Además, apenas en marzo pasado, científicos de la Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), realizaron estudios en las aguas residuales en zonas urbanas de Quintana Roo y encontraron concentraciones desde 100 hasta 7,500 copias del genoma del SARS-CoV-2 por litro.

Para el hidrobiólogo explorador submarino y conservacionista mexicano Rafael de la Parra, el crecimiento poblacional y la falta de un drenaje adecuado hacen que cada vez los cenotes, cavernas y ríos subterráneos, sean más susceptibles a las aguas grises y las aguas negras y por ende, ocasionen una evidente afectación al ecosistema marino.

 

Granjas porcícolas, un ente contaminante

Las granjas porcícolas son uno de los principales activos económicos en la Península de Yucatán. Ahí se establece el 14% de las que hay en la República Mexicana y se genera el 9% de la producción del país, con un crecimiento anual del 4.5%, sólo por detrás de Jalisco y Sonora.

En noviembre del 2020, la organización ambientalista Greenpeace México denunció junto a representantes de varias comunidades afectadas que la industria porcícola, que ha crecido desmesuradamente al amparo de la ilegalidad, atenta contra los recursos naturales de la Península y los derechos humanos de los pueblos mayas, por lo que exigieron a los gobiernos federal y de los estados involucrados poner freno al problema.

De hecho, establecieron que de no actuar de forma urgente podría haber graves consecuencias en virtud de que hoy en día la amenaza a los ríos subterráneos que conectan a toda la Península de Yucatán a causa de la industria porcícola es enorme.

Seis meses después, en mayo del 2020, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Yucatán clausuró cuatro granjas porcícolas debido a que carecían de permisos de impacto ambiental, generaron afectaciones a la biodiversidad y no presentaron resultados de descargas de aguas residuales, así como tener una inadecuada gestión y manejo de residuos peligrosos.

La dependencia informó que esto fue resultado de denuncias de 21 comunidades mayas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, y de acuerdo con Greenpeace y el grupo Indignación, en la Península de Yucatán únicamente 22 de las 257 granjas identificadas cuentan con Manifestación de Impacto Ambiental.

“Encontramos que las granjas porcícolas invaden zonas protegidas, contaminan el agua utilizada por las comunidades y también de los cenotes, causan deforestación y violentan derechos ya que no se consultó antes de su instalación”, explicó Viridiana Lázaro, integrante de Greenpeace.

Lamentó que en la mayoría de los casos, los permisos para la construcción de las granjas porcícolas no se consulta a la comunidad, lo que viola los derechos indígenas y ha conllevado a que apicultores, portavoces del Consejo Maya y otras personas dentro de las comunidades afectadas hayan sido desplazados y obligados a abandonar sus hogares.

En la Zona Continental de Isla Mujeres, particularmente en el polígono de Rancho Viejo, existen al menos dos granjas de cerdos que no cuentan con las mínimas medidas ambientales y los desechos son arrojados a los cenotes.

Pese a ello, México ha permitido a través de la concesión de permisos el crecimiento desenfrenado de la cría de cerdos industrial, lo que está contaminando el aire, el suelo y el agua, y por esa razón se han frenado los permisos a más granjas, al grado de que un gigantesco proyecto está suspendido y en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y también es revisado por el Senado de la República.

De hecho, la semana pasada la senadora por Quintana Roo Laura Susana Martínez Cárdenas acudió a Yucatán a una reunión de trabajo con otro legislador para escuchar tanto a los productores como a los pobladores.

En entrevista con El Despertador de Quintana Roo, la senadora consideró que fue muy productiva dicha gira de trabajo, pues asistieron al menos 20 productores porcícolas de Yucatán, que “están preocupados y ocupados en la preservación de nuestro medio ambiente”.

Mencionó que “antes me reuní con el senador Raúl Paz, quien además es presidente de la Comisión de Recursos Hidráulicos, pues ambos estamos preocupados viendo cómo se puede desarrollar la empresa socialmente responsable con el cuidado del medio ambiente, en especial con el agua subterránea de la península de Yucatán”.

Sostuvo que ella fue clara al manifestarles que el agua no conoce fronteras y como integrante de la comisión de turismo “estoy preocupada porque en Quintana Roo con la industria turística es indispensable y necesario cuidar nuestras aguas, ríos subterráneos y cenotes, ¿o qué vamos a dejar a nuestras futuras generaciones?”.

Finalmente, dijo que ella avalaría esos proyectos, siempre y cuando realmente “cumplan con la norma y cuidando a nuestro medio ambiente, principalmente nuestros mantos freáticos”.

 

 

Rellenos sanitarios, una fuente grave de contaminación

Uno de los graves problemas de contaminación que existe en Cancún es el de los rellenos sanitarios, tanto los que están en funciones como los ya clausurados, tal es el caso del denominado “Sufre y Calla” que está cerrado desde el 2005 pero que hasta la fecha, por todos los rincones de la montaña de basura compactada, escurren cientos de litros de lixiviados a diario que se van directamente al subsuelo.

De acuerdo con el Comité de Vigilancia y Educación Ambiental “Río Chacmuchuch” que encabeza Jesús Cahum Mex, las autoridades ambientales han hecho caso omiso a las denuncias que se han interpuesto respecto a esta grave contaminación.

“Desde el 2018 interpusimos dos demandas, una ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y otra ante la Procuraduría de Protección al Ambiente (PPA), pero ambas dependencias han hecho caso omiso pese a la gravedad del asunto”, explicó.

El Despertador de Quintana Roo hizo un recorrido por dicho basurero de la zona continental de Isla Mujeres, en donde se pudo observar claramente que por todos los canales de los espacios en donde se compactó la basura, todavía continúan escurriendo lixiviados, incluso, las “albercas” y/o depósitos ya “vomitan” esos líquidos que se escurren al manto freático en donde se han formado lagunas altamente contaminantes.

Pero lo peor es que todo esto se dirige de manera directa a los ríos subterráneos y desembocan de manera concreta en la de por sí agonizante laguna Chachmuchuch.

Lo más indignante es que esta contaminación procede de un relleno sanitario clausurado desde el 2005, que incluso desde antes ya ha sido objeto de corrupción por parte de los gobiernos municipales de Benito Juárez e Isla Mujeres, que se habían comprometido a contratar a una empresa para la extracción del gas metano que genera pero nunca se concretó, y en esa acción participó la empresa Energreen SA de CV.

 

Aguas negras: la gran amenaza

En las últimas décadas el acelerado crecimiento turístico en el Caribe Mexicano, con el desorden urbano que ello ocasiona, ha traído consigo una serie de consecuencias ambientales que hoy ponen en entredicho la persistencia de los recursos naturales que, irónicamente, son el principal atractivo para los millones de viajeros que llegan cada año.

Y el problema se agrava aún más por el mal tratamiento de las aguas negras en Quintana Roo, lo que está colapsando uno de los ecosistemas marinos más importantes del mundo, como lo es el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), cuya barrera coralina se extiende por más de mil kilómetros en el Caribe, entre México, Belice, Guatemala y Honduras.

Especialistas del Instituto de Limnología y Ciencias del Mar en Puerto Morelos lamentan que a estas alturas las autoridades no pongan un alto o regulen el crecimiento turístico-hotelero, aunado a que permiten que cada vez más asentamientos irregulares conecten la tubería de sus baños y drenaje en general a los cenotes y tampoco se exija a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) y la concesionaria Aguakan a que se optimice el funcionamiento correcto de las pocas plantas de tratamiento de aguas residuales.

Y es que la práctica de colocar el tubo del drenaje directamente al acuífero, cuyas corrientes luego llegan al mar, es una práctica común en todo Quintana Roo y de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable (Sedetus), en la entidad existen más de 200 colonias irregulares.

El investigador de la organización Centinelas del Agua, Alejandro López Tamayo, recientemente dio a conocer que en la Península de Yucatán, a diferencia del resto del país, se cuenta con un sistema de suelo kárstico, que es como un sistema de tuberías que conecta con el arrecife, por medio del cual todo componente externo puede ser transportado fácilmente por el acuífero y llegar hasta el mar.

Las propias autoridades reconocen que en Quintana Roo ninguno de sus 11 municipios tiene una cobertura completa de drenaje y en su último informe de la CAPA se establece que en las zonas urbanas, la cobertura general es de 73.50 por ciento, mientras que en las comunidades rurales es de apenas 9.1 por ciento.

En Quintana Roo como en toda la Península de Yucatán, los ríos subterráneos de donde se extrae el agua para beber y de uso doméstico, muchas veces están a escasos metros de la superficie, es decir, es sacada de los cenotes a donde muchos tubos de drenaje clandestinos están conectados.

Si bien los gobiernos en los últimos años han invertido en tema de interconexión de drenaje en varias regiones de Cancún, la instalación a cada una de las casas todavía no se concreta en virtud de que es necesario que modifiquen las construcciones de sus viviendas para colocar la tubería y eso tendría que provocar incluso que tengan que abrir el piso de la sala o la cocina.

Cabe decir que actualmente la Ley de Aguas Nacionales no reconoce siquiera la existencia del tipo de suelo kárstico que hay en la Península ni tampoco la existencia de cuerpos de agua como cuevas y cenotes que abundan en la región.

 

Contaminación del agua, riesgo para ecosistemas

José Adán Caballero Vázquez, director de la Unidad de Ciencias del Agua, Campus Cancún, del Centro de Investigación Científica de Yucatán, fue claro al explicar que si no se mejora el tratamiento y disposición de las aguas residuales, el riesgo de colapso de los ecosistemas es altísimo.

Por ello, afirma que “el compromiso no debe quedar para mañana, es para hoy y tenemos que desarrollar mucho trabajo en pro de la conservación del ecosistema”.

Lo anterior lo planteó en el marco de un diplomado sobre el manejo de las plantas de tratamiento realizado recientemente en Cancún, en donde dijo que hay un reto importante en torno al compromiso de mantener la conservación de los ecosistemas y un elemento fundamental que es el agua.

“Tenemos un área de oportunidad en cuanto a tener una mejor disposición de las aguas residuales. La idea es capacitarnos de forma vertical, que los responsables de las plantas de tratamiento tengan capacitación técnica en torno a su trabajo para avanzar en el proceso de tener una mejor disposición y manejo de las aguas residuales”, subrayó.

Mencionó que el agua que sale de las plantas de tratamiento debe tener las condiciones mínimas necesarias para inyectarse al manto acuífero o irse a la zona costera con una calidad que no afecte el funcionamiento de los ecosistemas arrecifales y costeros.

Sin embargo, reconoció que faltan muchos estudios puntuales para determinar cómo está la situación en torno a los procesos de tratamiento de aguas residuales, pero es un hecho que se debe trabajar mucho si se considera que el agua es el elemento clave de toda la actividad que se desarrolla en la zona.

Finalmente, dijo que por su concentración de metales pesados, el lixiviado de sargazo está afectando la calidad del agua y los ecosistemas, una afectación que aún es difícil cuantificar.

 

Alto al crecimiento desordenado y que se atiendan los daños

Si bien toda inversión es bienvenida a Quintana Roo, al tratarse el tema de los desarrollos urbanos y turísticos-hoteleros, las autoridades están obligadas a poner un alto al crecimiento desmedido y en desorden, sobre todo porque ya es evidente una sobresaturación de los servicios básicos.

Hoy en día, los destinos como Cancún, Playa del Carmen, Cozumel, Tulum e Isla Mujeres acumulan en conjunto una oferta turística de más de 130 mil cuartos de hotel y aproximadamente hay otros 30 o 40 mil en construcción, sin que los gobiernos municipales o el estatal cuenten con la misma capacidad para incrementar la infraestructura urbana que se requiere.

La CAPA tiene en su escritorio, una cartera de proyectos que rebasan los 5 mil millones de pesos para servicios de drenaje en Quintana Roo, pero no se ha avanzado en ello.

 

La ambientalista Aracely Domínguez, del Grupo Ecologista del Mayab (GEMA), insiste en que lo mejor que se puede hacer es una moratoria de crecimiento turístico e inmobiliario, lo cual “nosotros hemos estado pidiendo desde hace muchos años y no de ahora que el problema ambiental ya lo tenemos encima”.

Lamentó que el tema de las aguas negras sea un tema de poco interés de las autoridades y tan es así que la Península de Yucatán, se encuentra en un grave riesgo de colapso por la interconexión mediante los ríos subterráneos.

Karla Ortega, coordinadora general de comunicación del Gran Acuífero Maya, informó a El Despertador de Quintana Roo que el equipo multidisciplinario del organismo ya está trabajando en varias áreas de investigación y entre estas está la calidad del agua en cenotes de la península de Yucatán.

Sin embargo –aclaró–, es un estudio a largo plazo, por lo que sería apresurado e irresponsable compartir datos que aún están en proceso, pero “en su momento compartiremos la información con medios de comunicación”.

En tanto, en una conferencia vía Facebook Live, Rafael de la Parra, hidrobiólogo, explorador submarino y conservacionista mexicano, recalcó que para la calidad del agua del Gran Acuífero Maya se debe de tratar de mantenerla lo más prístina posible porque al fin de cuentas “todo está conectado, hay una corriente que va de sur a norte y todo el acuífero está desembocando de una u otra manera a las zonas cercanas a Isla Contoy, Chacmuchuch, Holbox, Yalahau, etc, a la larga van a permear y se van a estar mezclando con las aguas tanto del Caribe Mexicano como las del Golfo y si es una sustancia tóxica, las consecuencias son inminentes”.

 

SARS-CoV-2 en aguas residuales en Quintana Roo

Científicas y científicos de la Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) realizaron estudios en las aguas residuales en zonas urbanas de Quintana Roo y determinaron una metodología para detectar el SARS-CoV-2 en el agua residual de esta zona, encontrando concentraciones desde 100 hasta 7,500 copias del genoma del SARS-CoV-2 por litro.

 

La líder de este proyecto e investigadora del CICY, la Dra. Cecilia Hernández Zepeda, explicó que esta metodología de epidemiología por agua residual se ha usado en otros países y permite poder tomar acciones de forma oportuna dependiendo la incidencia del SARS-CoV-2 en las aguas residuales de una comunidad, ya que las altas concentraciones del virus en el agua se deben a la elevada incidencia de casos de COVID-19 en personas infectadas por el virus.

“Esta técnica tiene ciertas ventajas ya que se puede calcular cuántas personas están infectadas en una población sin tener que muestrear a cada persona en toda una comunidad; esto permite tener una respuesta rápida, económica y eficiente para los tomadores de decisiones”, señaló.

La Dra. Hernández Zepeda dio a conocer que estos estudios realizados por el CICY se efectuaron en aguas residuales, en aguas subterráneas y en descargas de aguas subterráneas en zonas costeras (mayormente en la zona urbana de Cancún, además de Puerto Morelos y Solidaridad), donde únicamente se encontró presencia del virus en el agua residual, es decir, que el RNA del SARS-CoV-2 aún no se encuentra en los cenotes o zonas costeras, asimismo puntualizó que aún no se ha encontrado ni comprobado que el agua residual o tratada sea un canal de infección para las personas.

La científica indicó que estos estudios se pueden realizar en el agua residual ya que el SARS-CoV-2 puede replicarse en células epiteliales del intestino de las personas infectadas, lo que significa que el virus es excretado en las heces de los pacientes sintomáticos o asintomáticos, posteriormente estas excreciones llegan al drenaje y finalmente a las plantas de tratamiento, desde donde se aplican técnicas como RTq-PCR (similar a la prueba que se utiliza para la detección del virus en humanos).

 

Situación extremadamente grave

El presidente del Círculo Espeleológico del Mayab, Roberto Rojo, alertó a autoridades federales, estatales y locales por el impacto irreversible que está generando la contaminación por aguas residuales de desarrollos urbanos y desechos orgánicos de comercios en cavernas y ríos subterráneos de Quintana Roo.

Indicó que se han documentado al menos 14 ductos de aguas residuales hasta 70 metros debajo de la tierra contaminando desde Puerto Morelos, Playa del Carmen, la isla de Cozumel, Akumal y hasta Tulum. Incluso en Cancún hay una grave problemática por los asentamientos humanos irregulares que vierten sus desechos contaminando el agua del acuífero.

“La situación es extremadamente grave porque el agua que corre a través de cenotes, cuevas y cavernas, es el agua de la que dependemos todos en esta región, humanos, plantas y animales”, explicó.

El también director del Planetario Sayab de Playa del Carmen, recordó que un estudio realizado en el año 2014 evidenció la seria contaminación del arrecife, donde se detectaron trazas de cocaína, cafeína, nicotina, viagra y muchas otras sustancias; “la única manera que tuvieron para llegar a ese lugar fue a través de las cuevas que son la comunicación entre tierra firme y el Mar Caribe”, afirmó.

Por ello, insistió que la problemática es muy compleja, multidimensional y multifactorial, y enfatizó que “es urgente que se atienda esta situación, ya que aún existen hoteles que todavía vierten sus aguas negras al acuífero; los campos de golf requieren muchos insecticidas  y herbicidas; todo eso lleva al agua una contaminación de manera importante”.

A lo anterior se suman los basureros a cielo abierto que hay, incluso los rellenos sanitarios que cuentan con una geomembrana para aislar los desechos del medio, “cada que llueve fuerte, hay tormentas o huracanes se sobrepasan y todos esos lixiviados de la materia orgánica en descomposición, ácido de pilas y baterías, entre otros contaminantes se filtran por la roca que es porosa y que tiene muchas grietas y llega inevitablemente al agua que nos tomamos también”.

“Todo esto está poniendo en jaque a los ecosistemas, pero también al destino turístico”, concluyó.

 

 

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Las fuentes de contaminación

Existen tres fuentes principales de contaminación de los recursos hídricos:

 

1.- Las aguas residuales municipales: son generadas en nuestras casas, en el lugar de trabajo y en los lugares públicos; se descargan a los sistemas municipales de alcantarillado. Si no son tratadas pueden generar contaminantes biológicos e infecciosos pero también contienen sustancias tóxicas como solventes, que se encuentran en algunos productos de limpieza, o disruptores hormonales (alteraciones en las funciones hormonales de los seres vivos) que se liberan al lavar la ropa, entre otros. Cada vez más empresas descargan sus aguas residuales en el alcantarillado municipal; esto representa un grave problema porque esas aguas tienen un alto contenido de metales pesados y sustancias químicas mientras los sistemas de tratamiento de aguas municipales no están hechos para procesar aguas industriales.

 

2.- Los lixiviados de los basureros: son líquidos que se producen por la descomposición de la basura y que se filtran al suelo. Estas sustancias son anóxicas o casi carentes de oxígeno, ricas en ácidos orgánicos y pueden contener altas concentraciones de metales pesados y sustancias tóxicas.

 

3.- Las aguas residuales de las actividades productivas: principalmente de la industria, la agricultura y la actividad minera, pueden contener toda una serie de sustancias tóxicas como Compuestos Orgánicos Persistentes (COP’s) o Volátiles (VOC’s) y metales pesados etc. Algunas de estas sustancias pueden causar disrupciones hormonales, afectaciones al desarrollo del feto o cáncer. En la mayoría de los casos, existen sustancias inocuas alternativas.

 

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