El que pintaba para ser uno de los más exitosos para Cancún, en plena celebración de su medio siglo de vida, se fue a pique como consecuencia de la pandemia de COVID-19; sargazo, incendios forestales, fenómenos meteorológicos, inseguridad y violencia fueron la “cereza del pastel”

SALVADOR CANTO

Un año de pesadilla. Así será recordado el 2020 en Quintana Roo a causa de la pandemia del SARS-CoV-2 que generó una drástica caída de la industria turística con graves consecuencias en la economía a partir del mes de marzo, miles de desempleos, cerca de 2 mil defunciones por la enfermedad y una reactivación que no ha levantado como se esperaba.

Pero además, un periodo donde prosiguió, como ha sido en los últimos años, el arribo masivo de sargazo a las costas del Estado, aunado a que los fenómenos hidrometeorológicos no perdonaron al Caribe Mexicano con el registro de 31 sistemas tropicales, de los que 13 fueron Tormentas Tropicales, siete Huracanes y una Depresión Tropical, y en donde el mes de octubre fue el más golpeado.

Otro punto que marcó el de por sí atropellado 2020 a Quintana Roo es el tema de la incidencia delictiva, pues de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, hasta el último corte del pasado mes de octubre se habían registrado 3 mil 344 delitos en la entidad, lo que representa un 137% más en comparación con el mismo periodo del 2019; los feminicidios de igual forma  repuntaron, con al menos 15 casos reportados en la entidad durante este año.

Las confrontaciones políticas, los delitos ambientales por construcciones sin autorización, así como  los incendios forestales no pasaron desapercibidos durante este año “pandémico” que recién está por concluir, incluso Benito Juárez estuvo a punto de entrar en un colapso por el tema de la recolección de la basura, lo que hace sin duda que este 2020 sea un año digno para el olvido –¡como si fuera posible!–, pues ni siquiera permitió que Cancún celebrara su 50 aniversario pese a la programación de múltiples actividades que no se pudieron llevar a cabo.

 

Caída drástica del turismo

El inicio del 2020 pintaba para ser el año de más de éxitos para Quintana Roo, particularmente para Benito Juárez, que celebraría a lo grande sus primeros 50 años de existencia como destino turístico, con una serie de actividades que se fueron programando desde meses antes.

El 16 de enero, el Dr. Javier Suárez Estrada, coordinador de Sanidad Internacional, advirtió que se avecinaba un problema serio en materia sanitaria en el mundo por un virus –hasta ese momento desconocido, pero del que se pensaba era un brote de neumonía–, que se había detectado en Wuhan, China y por ese motivo ya había un aviso preventivo de la Secretaría de Salud, por lo que se tenía que estar atentos y reforzar las medidas de prevención, e incluso sugirió que se requerirían por lo menos 15 elementos para supervisar los arribos al Aeropuerto Internacional de Cancún (AIC). Pese a ello, no se actuó a tiempo.

Como se sabe, el turismo ha colocado a México entre los diez países más visitados del mundo y en ese contexto, Quintana Roo aporta la tercera parte de las llegadas de turistas internacionales que viajan a nuestro país y prueba de ello, es analizar las cifras al respecto.

Tan sólo de enero a noviembre de 2019 por avión llegaron a Quintana Roo 22.8 millones de personas y en crucero 7.2 millones, dejando una derrama superior a los 15 mil millones de dólares.

El 63.4% de los visitantes fueron extranjeros y 36.6% nacionales. La mayor parte de los turistas extranjeros procedían de Estados Unidos (47.8%) y Canadá (14.1%); un 25.0% correspondió a personas de otros países emisores, sobre todo de Europa y Asia. El 2.8% llegaron de Colombia, 2.7% de Argentina y los demás de otros lados.

Ante todo este panorama, se esperaba un 2020 con una afluencia similar o superior a la de los años anteriores, pero desafortunadamente llegó la pandemia y todo se vino para abajo.

Los primeros efectos en Quintana Roo fueron mediáticos, pues antes de que se registrara el primer contagiado se encendieron las alertas el 26 de febrero, con el arribo a Cozumel del crucero MSC Meraviglia, después de que en los puertos de Jamaica e Isla Gran Caimán rechazaran su petición de permitir que descendieran 4 mil 500 pasajeros y 1 mil 500 tripulantes, debido a un caso sospechoso de coronavirus.

Luego de ese “susto”, en todos los destinos turísticos de Quintana Roo se esperaba la Semana Santa, que regularmente es una de las temporadas de mayor afluencia de vacacionistas, pero tristemente los visitantes no llegaron.

De hecho, desde los primeros días de marzo se comenzaron a sentir los efectos del COVID-19 y para ante esto, el aeropuerto de Cancún disminuyó drásticamente sus operaciones, pues en abril se habían reducido poco más del 80%, con lo cual dejaron de llegar cerca de un millón de pasajeros.

Las cancelaciones de vuelos vinieron en cascada y eso provocó un efecto dominó que se resintió en toda la cadena productiva, pues al dejar de llegar los turistas, de forma inmediata vinieron los cierres de hoteles, restaurantes, museos, parques temáticos, tiendas departamentales y visitas a zonas arqueológicas, entre otras muchas actividades que se pueden hacer en el Caribe Mexicano.

Eso provocó que, además, los turistas que estaban de vacaciones en Quintana Roo buscaran regresar a sus países de origen, pero se toparon con los cierres de fronteras y eso causó que se tuviera un problema adicional para las autoridades en el sentido de tener que brindarles alojamiento y apoyo a los miles de afectados que no podían viajar, tanto a Sudamérica como a Europa e incluso Estados Unidos.

En la parte hotelera, se calcula que se perdieron más de 200 mil empleos directos y al menos 450 mil indirectos con el cierre de actividades y pese a que el gobernador del Estado, Carlos Joaquín González llamó a empresarios y centrales sindicales a firmar un pacto, al que se sumaron unas 600 empresas que se comprometieron a no dar de baja a sus trabajadores en medio de la crisis sanitaria, no todas cumplieron y los despidos fueron masivos ante la insolvencia económica.

Con el problema ya encima, las autoridades estatales acataron las instrucciones federales de suspender clases, con lo que 475 mil alumnos de todos los niveles educativos de Quintana Roo, dejaron de asistir a las escuelas y el ciclo escolar culminó más que atropellado y, de la misma manera, con clases en línea, comenzó el actual.

 

El peor año de la historia

El golpe de la pandemia de coronavirus ha sido doble para Cancún. Es el municipio que más casos de COVID-19 en México ha reportado en los últimos meses y las medidas para frenar al virus paralizaron por completo a la base económica de la ciudad: el turismo.

La Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres informó que en Quintana Roo fueron un total de 43 mil 130 habitaciones que quedaron sin ocuparse.

Antes de que se declarara la emergencia sanitaria, los niveles de ocupación hotelera rebasaban el 80%, con un total de 323 mil turistas distribuidos en 1 mil 100 alojamientos. Pero a partir de la segunda quincena de marzo, el semáforo rojo forzó el cierre de la mayoría de hoteles y permanecieron abiertos sólo 49 de ellos, con el fin de hospedar a los viajeros que se habían quedado varados.

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Entonces, la ocupación se desplomó hasta caer al 3%. Con el fin de favorecer a la industria, Quintana Roo arrancó a principios de junio un semáforo epidemiológico estatal, y el día 8 de ese mes se adelantó a los designios federales y cambió el color rojo por el naranja en los municipios del norte.

Tulum, Solidaridad, Cozumel, Puerto Morelos, Lázaro Cárdenas e Isla Mujeres lograron la luz ámbar, y pudieron reactivar parte importante de la industria turística.

Entre otros permisos, se concedió a los hoteles abrir con una capacidad máxima del 30%, y se autorizó la reapertura de teatros y cines, centros comerciales y salones de belleza.

Lo anterior no resultó suficiente para la reactivación económica, que se mantiene a la baja, por menos del 50% de ocupación hotelera para este fin de año, lo cual ocasionó en su momento el cierre de muchos hoteles y despidos masivos del personal de hotelería.

Las pérdidas económicas por la contingencia sanitaria de COVID-19 representarían una pérdida superior a los 3 millones de pesos para el sector turístico en Quintana Roo, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Turismo en la entidad.

Para el hotelero Abelardo Vara Rivera, este 2020 fue el peor año para la industria turística de México y en entrevista con El Despertador de Quintana Roo comentó que antes de la pandemia ya había señales negativas, la casi desaparición de la Secretaría de Turismo, la prácticamente cero promoción para el sector, sargazo en nuestro caso, aumento de inseguridad.

Sin embargo, fue claro al puntualizar que nadie esperaba que de pronto se tuvieran que cerrar todos los hoteles por completo durante casi cuatro meses (algunos aún siguen cerrados).

“La ocupación del año en Quintana Roo, estimo, será sobre el 35 al 40%, un 55% menor a los últimos años y con tarifa muy castigada y para la última semana de diciembre esperábamos alcanzar ocupaciones del 70 a 80% y estar en verde, pero ni una cosa ni la otra, pues andaremos sobre 50, 55 si bien nos va”, señaló.

Vara Rivera insistió que además de lo anterior, ha afectado el muy mal manejo de la pandemia en México y en Estados Unidos, nuestro principal productor internacional.

“Han emitido allá recomendaciones para que viajen dentro de su país, tal vez tratando de cuidar su economía, razón política, pero ya de por sí los visitantes que recibíamos eran de bajo poder adquisitivo, éramos ya un destino de turismo masivo, pero los bajos precios en hoteles y aviones motivó a viajar al turismo más económico; además otros países competidores ofrecen garantía hospitalaria si hay contagios, les dan cortesías en hospedaje y otros atractivos, aunado a que continúan con publicidad y promoción fuerte, así que si nuestros gobiernos querían tronar al turismo, lo están consiguiendo, lo están haciendo muy bien y además le quieren atascar más impuestos al visitante”, lamentó el entrevistado.

 

Contagios siguen aún a la alza

El 13 de marzo se detectó el primer caso de COVID-19 en Quintana Roo y se trató de un ciudadano de origen italiano radicado en Cancún que llegó en un vuelo procedente de Roma.

Hasta la segunda semana de diciembre, los Servicios Estatales de Salud (Sesa), reportaron 15 mil 127 casos positivos de COVID-19, así como 1 mil 984 defunciones, en donde los municipios de Benito Juárez, Othón P. Blanco y Solidaridad encabezan la lista, con más afectaciones de forma general con 7 mil 23 infectados y 1 mil 253 defunciones; 3 mil 999 positivos y 227 fallecimientos; y 1 mil 873 positivos con 224 fallecimientos respectivamente.

Healthcare workers wearing protective gear, pull a stretcher with a patient suffering from the coronavirus disease (COVID-19), from a triage station to an area of the hospital where patients with the disease are treated, at the Hospital General in Mexico City, Mexico April 23, 2020. REUTERS/Gustavo Graf

Con la entrada de la fase tres por la contingencia sanitaria a causa de la propagación de contagios en Quintana Roo, el gobierno del Estado decretó el cierre obligatorio de negocios no esenciales que representaron al menos 8 mil establecimientos, de un universo de 15 mil en toda la ciudad de Cancún relacionados con servicios y comercio.

En su momento, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo en Cancún, Rafael Ortega Ramírez, informó que el cierre obligatorio de negocios fue una medida muy dura, pero “la tuvimos que acatar para poder acortar el tiempo de la contingencia; muchos pequeños y medianos negocios definitivamente no han podido reabrir sus puertas aún y no hay para cuándo lo hagan porque la situación sigue más que complicada, además de que los contagios por COVID-19 continúan”.

Ante el evidente aumento de contagios para estas fiestas decembrinas, el gobernador Carlos Joaquín González expidió tres acuerdos que ya fueron publicados en el “Periódico Oficial” la semana pasada, en los que se dictan medidas de seguridad sanitaria de inmediata ejecución para la prevención y el control de la enfermedad generada por el coronavirus.

Uno de los puntos importantes es el uso obligatorio del cubrebocas en todo el estado, además de que quedan totalmente prohibidas las reuniones sociales de más de diez personas y estas se limitarán a las familias que viven en sus propias viviendas.

“Se ha tenido un incremento en el riesgo de contagios por COVID-19 que obliga a tener una serie de acciones de protección”, dijo el mandatario.

Además, añadió que las reuniones deberán ser familiares y de 10 personas máximo, manteniendo los cuidados sanitarios, e invitó a la ciudadanía a denunciar transgresiones al teléfono 911, pues advirtió que habrá multas y sanciones para quien ponga en peligro la salud.

Y de igual  manera se contempla la restricción en el número de personas en vehículos particulares y del transporte público. En el caso de los automóviles de alquiler, se deben desplazar con un máximo de tres pasajeros, incluyendo al conductor.

Los taxis colectivos podrán desplazarse con el 50 por ciento de la capacidad máxima de pasajeros y se establece el uso obligatorio del cubrebocas para todas las personas que se encuentren fuera de su casa y a bordo de los vehículos destinados al servicio público de transporte de pasajeros.

Finalmente, instruyó a la instalación de filtros sanitarios en las entradas y en las salidas de los municipios, así como en los puntos que se estimen necesarios y se subraya que la persona que interfiera o se oponga a la implementación de estas medidas sanitarias o que, en rebeldía, se niegue a cumplir las disposiciones, será sancionada en términos de la Ley de Salud del Estado de Quintana Roo.

 

Los delitos ambientales

Desde inicio de año y durante toda la pandemia los delitos ambientes se mantuvieron a la alza en el Caribe Mexicano, y ante ello diversas agrupaciones como la Asociación Civil “Cancún, Salvemos el Manglar”, interpusieron quejas por actos ecocidas que vulneran el marco legal ambiental de nuestro país.

Hoteles en construcción  sin permisos actualizados, devastación de mangle, robo de arena, contaminación a zonas protegidas, han sido los casos recurrentes durante este año más que complicado y a pesar de ello, las autoridades han brillado por su ausencia para atender la problemática.

 

Mal tiempo no perdonó

Otra de las complicaciones que tuvo este 2020 en Quintana Roo fue la recién concluida temporada de huracanes en el Atlántico y Caribe, al registrarse durante este periodo varios ciclones como Cristóbal, en junio, el cual, aunque no impactó el territorio, dejó lluvias e inundaciones en la zona sur.

También se recuerda el paso de Gamma, como tormenta tropical, el 4 de octubre, y Delta el 7 de octubre como huracán categoría dos, que fue el que ocasionó más daños, aunado a Zeta que pegó el 27 de octubre.

De acuerdo con Adrián Martínez Ortega, director estatal de Protección Civil, la temporada de huracanes de este año comenzó de manera temprana con dos tormentas tropicales antes del 1 de junio, Arthur y Bertha, y para mediados de septiembre ya se habían formado casi el doble que en una temporada habitual.

Sostuvo que en esta temporada 2020 que comprendió los meses de junio a noviembre, tuvimos un año histórico al formarse 31 sistemas tropicales, de los cuales 13 fueron Tormentas Tropicales, siete Huracanes y una Depresión Tropical, dejando afectaciones en toda la geografía de Quintana Roo: en el sur con los escurrimientos de la tormenta tropical Cristóbal y en el norte con la tormenta tropical Gamma y los huracanes Delta y Zeta.

 

Inseguridad no paró

En el tema de violencia e inseguridad la situación también marcó a Quintana Roo este 2020, al repuntar la incidencia delictiva de forma preocupante, pues con base en información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, hasta el último corte del pasado mes de octubre se habían reportado 3 mil 344 delitos en la entidad, lo que representa un 137% en comparación con el mismo periodo del 2019.

Los delitos que más resaltan son los homicidios dolosos, robo a negocio, a casa habitación, extorsiones, robo de vehículos (autos y motos), además de despojos.

Otro asunto que fue a la alza fueron los feminicidios, al reportarse por lo menos 15 casos en la entidad durante este año.

Incluso, esta situación provocó en Cancún una oleada de manifestaciones, algunas pacíficas y otras violentas, que conllevaron un enojo generalizado entre la sociedad, pues las autoridades siguen aún sin dar respuesta a la problemática.

Jorge Escudero Buerba, presidente del Comité de Consulta y Participación de la Comunidad en Seguridad Pública, recientemente dio a conocer el resultado de la última encuesta que hicieron, en donde se establece que el 59% de la población percibe inseguridad en el entorno donde vive, mientras que el 41% opina que sí se siente seguro.

Comentó que dicho ejercicio se hizo preguntando en diversas zonas a gente de todos los estratos sociales, y de diferentes edades, ingresos y preparación, a un universo aproximado de 2 mil personas.

Con base en ello —dijo —, es que se desprende que el 78% de los consultados no han sido víctimas de algún delito, mientras que el 22% sí.

En torno al caso de los resultados de las autoridades encargadas de procurar justicia y prevenir el delito, afirmó que 50% de los encuestados percibe regular el trabajo de la Fiscalía General del Estado (FGE), el 34% lo considera como malo y el 16% dice que hacen buena labor.

Dentro de todo esto, también figuran los delitos contra periodistas, cuyos ataques se dieron más en plena pandemia por autoridades, como fue el caso de las recientes manifestaciones de grupos feministas.

 

Confrontaciones políticas

Lo que nunca falta, y este 2020 no fue la excepción, fueron las confrontaciones políticas, tanto dentro de un propio partido político como entre varios de ellos, sobresaliendo lo que ocurre en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en donde un grupo de la militancia no reconoce el nombramiento de los directivos en las figura de Anahí González y Jorge Parra Moguel y desde hace un par de semana se encuentran enfrascados en una disputa por el poder en donde lo único que provocan, es que la gente confíe menos en ellos para las próximas elecciones.

Los demás partidos, se han mantenido también con pleitos internos como son los casos del PRD y el PAN, lo que demuestra una completa incongruencia de cara al próximo proceso electoral del 2021.

 

La basura colapsó el servicio de recolección

Luego de mucho tiempo de no escalar esta problemática, en plena pandemia de este 2020 el asunto de la recolección de la basura volvió a generar un caos en la ciudad de Cancún, ante la incompetencia de la empresa Inteligencia México, y ello provocó un tremendo lío para el gobierno municipal que se vio obligado a la intervención de dicha concesionaria para resolver la situación, pues hasta estas fechas decembrinas continúa en diversas zonas de la ciudad inundada con toneladas de desechos en las calles.

En días pasados, el gobierno municipal anunció que una nueva empresa se hará cargo de la recolección de la basura, pero al menos hasta esta segunda semana de diciembre no se ha resuelto del todo.

En un recorrido hecho por diversos fraccionamientos y regiones de la ciudad, en vísperas de la Navidad, decenas de toneladas de basura aún no habían sido retiradas de las calles.

 

Incendios forestales, otro “dolor de cabeza”

Durante este “terrible” 2020, los incendios forestales fueron otro de los problemas que se tuvo en Quintana Roo; las autoridades reportaron un total de 31 mil 100.41 hectáreas de biodiversidad de flora y fauna afectadas en la entidad.

De acuerdo con el Centro Estatal de Manejo de Fuego, se trató de una temporada muy activa con 62 incendios en todo el Estado, en donde la principal causa fue la caza furtiva con 20, le siguió la agropecuaria y fumadores con 10 cada una, la quema de basureros con nueve, ocho fueron desconocidas y por el derecho de vía cinco.

El municipio de Bacalar fue el más afectado con la pérdida de 12 mil 343 hectáreas, le siguió Lázaro Cárdenas con 6 mil 409, Othón P. Blanco con 6 mil 190, Puerto Morelos con 3 mil 464, José María Morelos con 1 mil 009, Benito Juárez con 731, Felipe Carrillo Puerto con 482 y Solidaridad con 468.

 

Sargazo

A pesar de que este año no hubo repercusión turística por su causa, en virtud de que la afectación fue debido al COVID-19, el tema del sargazo no pasó a menos durante este 2020.

De acuerdo al Comité Técnico Asesor del sargazo en Quintana Roo, durante este año sólo se registró una franja de 50 kilómetros del alga entre Solidaridad y Tulum, pero además hubo largos tramos entre Puerto Morelos y Cancún.

No obstante, los años con mayor volumen de recale del alga han sido 2018 y 2019 y si bien es un problema en toda la costa, hay sitios donde llega este 2020 llegó una cantidad considerable

La Red de Monitoreo del Sargazo, que encabeza el hidrobiólogo Esteban Amaro, explicó que si bien este año el arribo de sargazo fue inferior a otros años, eso no quiere decir que el problema no haya existido, sino por el contrario, abundó, por lo que se requiere no bajar los brazos debido a que se trata de un problema que ha sido constante en los últimos años y en ese sentido “no sabemos lo que nos depara el 2021”.

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