‘1984’, libro más leído con Trump y Biden-EL BESTIARIO

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La distopía de George Orwell, ‘1984’, sobre los totalitarismos, ‘best seller’ en los ‘Estados DesUnidos de Donald y en los ‘Estados Unidos’ de Joe…

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

Cuando escribió el británico no pensaba en una sociedad futura, sino en el presente. Su distopía no pretendía ser una metáfora, sino una descripción de los totalitarismos del siglo XX, sobre todo del estalinismo. Sin embargo, este libro, escrito en 1948, se ha convertido de nuevo en un punto de referencia en la era de republicano Donald Trump y en la etapa del demócrata Joe Biden, donde la posverdad y los “hechos alternativos” se apoderaron de la política. La novela del escritor británico, nacido en 1903 y fallecido en 1950, se ha alzado entre los libros más vendidos en Estados Unidos en Amazon, el gigante digital del comercio on-line, pero el fenómeno también ha llegado a España. Un conjunto de librerías españolas agrupadas en la plataforma LibriRed publicó los 50 libros más vendidos en la útimo lustro. Los datos recogen las ventas en unos 600 establecimientos, entre los que se encuentran numerosas librerías independientes, pero también grandes cadenas como Casa del Libro o Librerías Elkar. En la lista, sólo hay un clásico, ‘1984’, que ocupa el puesto número 34 con su edición de Debolsillo, traducción de Miguel Temprano García, y que cuenta con un prólogo de Umberto Eco.

En EE UU, el fenómeno es todavía más intenso. Un portavoz de la editorial Signet Classics, que publica actualmente ‘1984’, señaló a la radio pública NPR que desde la toma de posesión del 45º presidente de EE UU, Donald Trump, “las ventas se habían incrementado un 10.000%”.Todavía ocupaba con el sucesor un puesto prioritario en la lista de ‘best-sellers’ de amazon.com (con más de 4.000 comentarios) y se encontraba en el número 16 en la lista de más vendidos en amazon.es. Orwell habla en su libro de una nuevalengua y su protagonista trabaja en el Ministerio de la Verdad, que se ocupa de establecer lo que es falso y lo que es verdadero. Los hechos son definidos por el Estado, no por los ciudadanos. Son conceptos que resultan bastantes inquietantes en la actualidad, en un momento en que una de las principales asesoras de Trump, Kellyanne Conway, la que ha sido su jefa de campaña y consejera del presidente en la Casa Blanca, ha acuñado el concepto de “hechos alternativos”, que consiste básicamente en negar las evidencias empíricas, como ha ocurrido con la polémica sobre el número de personas que asistieron a la toma de posesión. Uno de los comentarios sobre el libro en Amazon, escrito el 23 de enero, decía: “Hoy Kellyanne Conway anunció que nos estaban proporcionando hechos alternativos. Son sombras de un pasado que cambia mientras se controla el presente. Tenemos que estar preparados para la fiesta como si estuviésemos en 1984”.

En una entrevista con el periodista español David Alandete, de EL PAIS, el director de The Washington Post, Martin Baron, admitía que no hay precedentes  a la guerra que el anterior presidente norteamericano a Joe Biden le han declarado a la prensa. Si alguien tenía dudas del futuro del periodismo, un nuevo presidente llegó a la Casa Blanca declarando la guerra a los medios de comunicación y difundiendo mentiras en las redes sociales. Para Martin Baron (Tampa, 1954) esta es la prueba de que el oficio es más necesario que nunca. Solo debe adaptarse a cómo se consume hoy la información: en el móvil y a través de redes sociales. Baron visita España durante menos de dos días, invitado por el Foro Conversaciones, la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y la fundación Rafael del Pino. No puede ausentarse más de una redacción que puede ser el último reducto en Washington entre la realidad y la distópica presidencia de Donald Trump.

Con George Orwell, el Ministerio de la Verdad se ocupa de establecer los hechos que deben ser ciertos para unos ciudadanos constantemente vigilados por el Gran Hermano -una de las muchas intuiciones de Orwell en el libro es la omnipresencia de la televisión, que no sólo se usa para ver, sino también para ser vistos-. La nueva lengua, que sirve para simplificar la forma en que se expresan los ciudadanos y así evitar sentimientos y pensamientos no deseados, es definida así por Orwell al final del libro: “El propósito de la nueva lengua no era sólo proporcionar un medio de expresión a la visión del mundo y los hábitos mentales de los devotos del Socing [la ideología dominante en el mundo orwelliano], sino que fuese imposible cualquier otro modo de pensar. La intención era que cuando se adoptara definitivamente la nuevalengua y se hubiese olvidado la viejalengua, cualquier pensamiento herético fuese inconcebible, al menos en la medida en el pensamiento que depende de las palabras”.

Otros conceptos acuñados por Orwell en su novela son la policía del pensamiento, el doblepiensa o la mutabilidad del pasado. También describe lo que llama los ‘dos minutos de odio’, que tienen profundos ecos en los venenosos discursos o tweets dirigidos a cualquiera que piense diferente o que sea diferente del presidente Trump. Esos ‘dos minutos de odio’ consisten en ofrecer a todos los ciudadanos la imagen del archienemigo del Estado, Goldstein, que defendía conceptos aberrantes como “la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho de reunión y el derecho de opinión”.

No es la primera vez, ni de lejos, que ‘1984’ vive un boom por su capacidad para reflejar la realidad. En 2013, cuando se produjeron las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje masivo de EE UU, la novela también saltó a las listas de más vendidos. En el prólogo a la edición española, Umberto Eco escribe: “El libro es un grito de alarma, una llamada de atención, una denuncia, y por eso ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo”. Seguramente, ni el propio Orwell sospechaba hasta dónde iba a prolongarse la vigencia de su obra.

Nacido en la India británica, en 1903, y fallecido en Londres, en enero de 1950, Eric Arthur Blair, George Orwell, no sólo fue un gran novelista, autor de dos de las obras más conocidas del siglo XX, ambas sobre los totalitarismos: la distopía ‘1984’ y la fábula nada infantil ‘Rebelión en la granja’ -“Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”-, fue también un gran periodista y ensayista -un trabajo que la editorial Debate ha recopilado en España en dos imprescindibles tomos-. También escribió una obra autobiográfica muy importante sobre la Guerra Civil Española, ‘Homenaje a Cataluñ’a, en la que narra su lucha en el frente, pero también la represión que los comunistas teledirigidos desde la URSS lanzaron contra el POUM, el partido trotskista en el que militaba.

Su relato sobre el conflicto español está marcado por una obsesión: la verdad. De hecho, como él mismo forma parte del relato, esta es la advertencia que da al final: “Tenga cuidado el lector con mi partidismo, con mis detalles erróneos y con la inevitable distorsión que nace del hecho de haber presenciado los acontecimientos desde un lado. Y tenga cuidado, exactamente el mismo cuidado con las mismas cosas cuando lea otros libros sobre este periodo de la Guerra Civil Española”. La profunda honestidad de Orwell es para muchos autores un ejemplo de lo que debe ser el mejor periodismo, un militante socialista que no duda en denunciar el terror del socialismo real. Existen pocos escritores tan alejados de la posverdad o los ‘hechos alternativos’ (lo que antes se conocía como mentiras o patrañas). En su ensayo Historia del presente, el británico Timothy Garton Ash escribe sobre ‘Homenaje a Cataluña’: “No hay la menor duda, ni por un instante, de que está esforzándose en ser lo más exacto  posible, para hallar la verdad objetiva que siempre debe separar las llanuras de la historias y el periodismo, de las montañas mágicas de la ficción”. Garton Ash cita además una frase del novelista polaco Jerzy Kosinski: “Me interesa la verdad, no los datos, y soy lo bastante viejo como para conocer la diferencia”.

La distopía de George Orwell, ‘1984’, sobre los totalitarismos, ‘best seller’ en los ‘Estados DesUnidos de Donald Trump’ y de los ‘Estados Unidos de América’. El director de The Washington Post, Martin Baron, recuerda en una conferencia en Madrid, España, la relevancia de la obra del novelista y ensayista británico al señalar que los “hechos alternativos” le recuerdan a ‘1984’: “El partido te pide que rechaces lo que ven tus ojos y escuchan tus oídos”; “Si alguien tenía dudas del futuro del periodismo, un nuevo presidente ha llegado a la Casa Blanca declarando la guerra a los medios de comunicación y difundiendo mentiras en las redes sociales” ; “Esta es la prueba de que el oficio de periodista es más necesario que nunca, solo debe adaptarse a cómo se consume hoy la información, en el móvil y a través de redes sociales”; hace décadas se publicaron las crónicas del Watergate, la historia que derribó la presidencia de Richard Nixon, en un clima menos beligerante; al ‘Pink’ de The Wall le falta solo crear un ‘Ministerio de la Verdad’ para que se ocupe de establecer los hechos que deben ser ciertos para unos ciudadanos constantemente vigilados por el ‘Gran Hermano’.

Donald Trump, en Estados Unidos, y Jair Bolsonaro, en Brasil, pretendieron transformar a los seres humanos en mercancía según la lógica de los mercados. Pocos libros pueden resultar más tentadores e interesantes para entender la crisis del coronavirus y la deriva totalitaria de los Estados que ‘Psicopolítica’ de Byung-Chul Han. El filósofo coreano ha sido una de las figuras intelectuales más socorridas durante la pandemia. El estilo incisivo, sentencioso y cortante, se ha convertido en una de sus señas de identidad. Recuerda a Nietzsche en sus aforismos, al Guy Debord de ‘La sociedad del espectáculo’ y a Baudrillard en ‘El crimen perfecto’ —“ya no tenemos los medios para parar los procesos que se desarrollan sin nosotros”, concluyen ambos—. En todos sus textos late una preocupación por la sociedad del espectáculo manifestada en el fenecimiento del alma y de la identidad humana. Pero quizás sea ‘Psicopolítica’ el texto que mejor refleje los nuevos cambios en materia de biopolítica que, de un tiempo a esta parte, con la pandemia como telón de fondo, se están llevando a cabo en todo el mundo.

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